Detrás de cada recomendación hay una forma de entender la nutrición. Y la mía empezó hace bastante más tiempo del que imaginaba
Todo empezó con una recomendación médica
Tenía 15 años cuando me recomendaron empezar a entrenar, y, como muchos adolescentes, entré en un gimnasio sin tener demasiado claro qué hacía. Empecé con las típicas rutinas de principiante y aprendiendo a base de prueba y error.
Con el paso del tiempo, el entrenamiento despertó en mí un interés cada vez mayor por la alimentación, la suplementación y el funcionamiento del cuerpo humano.
Cuanto más aprendía, más me daba cuenta de una cosa: encontrar respuestas era relativamente fácil, lo realmente difícil era saber cuáles merecía la pena creer.
De la curiosidad a la profesión
A medida que profundizaba en este mundo, también descubrí que la nutrición estaba llena de mensajes contradictorios. Cada poco tiempo aparecía una nueva dieta, un suplemento milagroso o una recomendación que parecía contradecir a la anterior. Esa incertidumbre fue precisamente la que despertó mi interés por aprender a interpretar la evidencia científica y desarrollar un criterio propio.
La curiosidad terminó convirtiéndose en mi profesión, ya que ese interés por entender el porqué de las cosas me llevó a estudiar Dietética y a seguir formándome durante años en nutrición tanto clínica como deportiva, suplementación y farmacología aplicada al deporte.
Con el tiempo, esa inquietud también me abrió la puerta a trabajar como redactor científico para empresas del sector salud, revisando la evidencia científica y transformándola en información útil y comprensible para profesionales y pacientes.
Analizar estudios científicos me ha enseñado muchísimo, pero la consulta me ha enseñado algo todavía más importante: ningún estudio puede decirte exactamente qué necesita la persona que tienes delante.
La evidencia científica es el método. Las personas son la prioridad
Creo profundamente en la evidencia científica. Es la mejor herramienta que tenemos para tomar decisiones, pero también creo que, por sí sola, nunca sustituirá una buena conversación, una historia clínica bien hecha o el contexto de la persona que tienes delante.
Durante estos años he aprendido que saber mucho sobre nutrición no es suficiente. Lo realmente difícil es transformar todo ese conocimiento en decisiones útiles para una persona concreta. Ahí entendí que mi trabajo no consiste en acumular información, sino en aprender a aplicarla con criterio.
Por eso mi forma de trabajar siempre empieza igual: escuchando, entendiendo y, solo después, recomendando.
Consulta y redacción científica
Actualmente compagino la consulta nutricional con la redacción científica para empresas del sector salud. Ambas facetas se complementan constantemente.
La investigación me obliga a mantener una visión crítica y actualizada de la evidencia disponible, mientras que la consulta me recuerda cada día que detrás de cada estudio hay personas con circunstancias, objetivos y necesidades completamente diferentes.
Y precisamente ahí es donde siento que puedo aportar más valor. Ayudando a tomar decisiones que no solo estén respaldadas por la evidencia, sino que también tengan sentido para la persona que va a ponerlas en práctica.
Sergio Guerrero
Dietista especializado en nutrición clínica y deportiva · Nº ASNADI: 1247
¿Hablamos?
Si crees que mi forma de entender la nutrición encaja con lo que estás buscando, estaré encantado de conocer tu caso.
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